Unos segundos de lluvia

Cuando hablo con Madrid, y en algún correo rara vez, me comentan el calor del verano. Y pienso en la manera que marcan las estaciones el devenir de la vida, lo que sucedió en los largos inviernos de estudio y lo que sucedió en los veranos de ocio, en las breves y locas primaveras, en los dorados y pacíficos otoños. Algo que ya me hizo notar mi hermano Adolfo cuando vivía en las islas Canarias. Aquí en la Ciudad de México es diferente a Madrid, una primavera eterna que me da alegría también me hace sentir un ligero vértigo ante la posibilidad de que el estático clima contagie, inmovilice, el pasar de los años.

Vivo por vez primera la época de lluvias, no coincide con lo que imaginé: tremenda, presente, días y días oscuros de abrirse el cielo sobre la ciudad, que no ver el sol me hiciera caer en días eternamente tristes. No, nada de eso, llueve, pero no diario, hoy domingo luce un sol radiante; llueve en las tardes, así que se puede pasear por las mañanas sin cargar el paraguas; llueve torrencialmente y llueve también suave.
He querido varios días fotografiar la lluvia y no, el movimiento y el sonido se evaden de la foto, así que hice un pequeño vídeo, unos segundos de lluvia para refrescar Madrid:


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